Se libera,
por una parte, gran cantidad de ACTH desde la hipófisis lo que
provoca una contracción permanente del músculo liso
en distintas áreas del organismo (pelo, bronquios, intestino, arterias,
pene...) que coinciden con las enfermedades de mayor prevalencia (alopecia,
asma, colón irritable, hipertensión, disminución
de la libido...). Esta contracción produce una inflamación
crónica que informa al hipotálamo de que algo va mal y éste
reacciona estimulando la hipófisis para segregar más ACTH,
lo que convierte al proceso en un auténtico circulo vicioso.
Las glándulas
suprarrenales también son activadas y producen un exceso de hormonas
masculinas, de las que el cuerpo no puede librarse debido a que el
sistema enzimático celular se encuentra bloqueado por la gran incidencia
de sustancias contaminantes. Este aumento por encima de la tasa normal
de hormonas masculinas produce, en las zonas sensibles predispuestas genéticamente,
una reacción alérgica, ante la que el folículo piloso
se defiende segregando una gran cantidad de seborrea.